|
Vivencias:
Chiqui
Nunca
se
sabe
lo
dura
que
es
la
vida,
hasta
que
no
te
encuentras
tirada
en
la
calle,
cuando
además
no
quieres
está
en
ella.
Mi
nombre
es
chiqui,
es
el
que
tengo
de
unos
años
para
acá,
soy
una
perrita
pequeña,
algunos
humanos
cuando
me
ven
dicen.....
uuuufffff
que
perrita
tan
fea
y
que
"cosa"
más
chica
de
ahí
mi
nombre.
Tengo
una
historia
que
contar
como
casi
todo
ser
viviente
y
aunque
no
he
interesado
a
demasiadas
personas,
creo
que
mi
vida
ha
sido
bastante
interesante
y
puede
ablandar
corazones.
Recuerdo
que
mi
primer
cuidador
era
un
anciano,
me
sacaba
a
pasear
por
los
parques
andaba
muy
despacito
por
su
edad
que
yo
agradecía
por
mis
cortas
patitas
caminaba
a su
lado
y a
veces
detrás,
me
gustaba
entretenerme
con
cualquier
cosa
que
me
encontraba
a mi
paso,
olisquear
y
descubrir
nuevos
olores,
los
dos
nos
mirábamos
de
vez
en
cuando
para
asegurarnos
de
que
seguíamos
juntos
en
nuestro
tranquilo
paseo.
Puedo
decir
que
tenía
una
existencia
tranquila
y
feliz.
Un
mal
día
que
hacía
mucho
frío,
mi
anciano
cuidador
quedo
dormido
y no
se
despertó,
me
quedé
sin
paseos
sin
mi
leche
templada
y lo
peor
se
lo
llevaron
en
un
coche
muy
grande
y yo
que
quería
irme
con
él
no
me
dejaron
subir,
me
dejaron
encerrada
en
casa
y a
las
cuantas
horas,
los
mismos
que
se
lo
llevaron
regresaron,
me
dijeron
tú
márchate
y
búscate
la
vida.
Me
quedé
durante
unos
días
en
la
puerta
echada
sobre
el
felpudo,
esperando
que
mi
amigo
regresara,
pero....
se
perdería
no
volvió,
recuerdo
que
yo
cuando
aún
era
más
pequeña
que
soy
ahora
también
me
perdí,
pero
mi
anciano
cuidador
me
buscó
en
el
parque
y me
encontró,
recuerdo
aquel
día
porque
los
dos
nos
abrazamos
de
alegría
de
encontrarnos,
pero
donde
podría
yo
buscarlo....?
ya
me
había
recorrido
todos
los
lugares
que
frecuentábamos.
Pasaron
muchos
días
no
sé
cuantos
porque
no
se
nada
de
número......
sólo
sé,
que
cada
vez
me
encontraba
más
sola
y
abandonada.
Comencé
a
dar
cortos
paseo
y a
encontrarme
con
otros
colegas
de
la
calle
y a
comer
de
lo
que
encontraba
en
el
suelo,
un
día
que
hacía
mucho,
mucho
frío
me
cobijé
con
mis
amigos
en
unos
setos
en
aquellos
momentos
estaba
hambrienta
y
muerta
de
frío
apenas
podía
ver,
algo
me
pasaba
en
los
ojos,
mi
cuidador
antes
cuando
vivía
con
él
recuerdo
que
me
los
limpiaba
con
un
algodón,
aunque
a mi
no
me
gustaba,
casi
siempre
me
resistía,
pero,
después
de
esa
limpieza
veía
mucho
mejor,
en
estos
momentos
necesitaba
una
limpieza
de
ojos
y
seguro
que
no
me
resistiría.
Así
debajo
de
los
setos
estuve
no
sé
cuanto
tiempo,
recuerdo
que
unas
personas
me
traían
comida
y
agua,
me
pusieron
una
caja
y
por
las
noches
me
tapaban
con
una
manta,
pero
yo
no
era
la
única
que
pasaba
hambre,
así
que
la
comida
que
me
ponían
como
yo
estaba
tan
débil
se
la
comían
mis
colegas
grandullones
y yo
cada
vez
más
delgada
y
enferma.
Una
mañana
que
estaba
lloviendo
mucho,
estas
personas
que
me
ponían
el
agua
y la
comida
y me
arropaban
por
las
noches,
escuché
que
hablaban
entre
ellos
de
llevarme
al
veterinario
y de
cobijarme
en
su
casa,
pero
decían,
si
ya
tenemos
dos
perros
que
vamos
hacer
con
otro,
con
el
trabajo
que
dan,
y
escuché
a
una
de
ella
decir....
(no
te
preocupes
mamá
yo
la
cuido
y me
preocupo
de
ella).......eso
era
lo
que
yo
quería
una
mamá.......nunca
había
tenido
una
mamá.
Me
llevaron
al
veterinario
me
acribillaron
viva
a
pinchazos
y
gotas
y
pastillas....
uuuufffff
......en
aquellos
momento
prefería
morirme,
pero
al
poco
rato
me
quedé
dormida.....no
sé
cuanto
tiempo
dormiría
pero
cuando
me
desperté
estaba
en
un
cojín
tapadita,
calentita
y ya
veía
muy
bien,
lo
primero
que
vi
fue
a
dos
personas
mirándome
y
tocando
mis
orejas
y
diciendo,
cuando
se
ponga
buena
y se
levante
lo
primero
que
haremos
será
lavarla
entera
que
está
demasiado
sucia
y la
mujer
más
joven
dijo
y le
compraremos
un
collar,
que
no
tiene,
y la
más
mayor
dijo,
que
orejas
más
grande
tiene
para
lo
chica
que
es,
esta
es
una
ratonera
de
Los
Palacios,
si
no
es
porque
me
cogió
en
brazo
y
empezó
a
acariciarme,
salgo
corriendo
a mi
los
ratones
me
dan
mucho
miedo,
pero
me
sentía
tan
bien
y
calentita
que
pensé
que
sólo
era
una
broma
de
muy
mal
gusto.
Pasaron
los
días,
ya
me
encontraba
muy
bien,
me
compraron
unas
latas
especiales
de
comida
para
perritas
pequeñas
y
delicada
y
cada
día
notaba
que
tenía
más
fuerzas,
pero
yo
seguía
acostada
en
mi
cojín
con
mi
manta,
me
levantaba
para
comer
y
salir
al
patio
para
el
pipí
y
esas
cosas
y
rápidamente
me
acostaba
de
nuevo,
yo
seguía
estando
delicada
no
me
hacia
mucha
ilusión
eso
de
lavarme
el
cuerpo
y
menos
mis
orejas.
Han
pasado
varios
años
desde
entonces
y me
he
encontrado
con
dos
cuidadoras
y
dos
hermanos,
mi
hermano
se
llama
yako
y mi
hermana
se
llama
Lola
los
dos
me
han
acogido
con
mucho
cariño
y
como
soy
la
mayor
de
edad
de
los
tres
me
respetan
y me
cuidan,
cuando
salimos
a
dar
un
paseo
los
tres
juntos,
nunca
me
dejan
sola
para
que
no
me
pierda,
como
si
yo
pensara
perderme,
por
nada
del
mundo
me
quedaría
sin
mi
nueva
familia
he
vuelto
a
ser
la
perrita
más
feliz
del
barrio.
Jazmín
|
|